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Ejemplos de dilemas para jugar

En Por Cuánto Dinero los dilemas los escriben los propios jugadores. Si os falta inspiración, aquí tenéis ideas agrupadas por temas para empezar. Cada una completa la frase «¿Por cuánto dinero…?».

Vergüenza pública

Funcionan muy bien porque todo el mundo se imagina la escena.
¿Por cuánto dinero cantarías a pleno pulmón en el metro?
¿Por cuánto dinero irías en pijama a una boda?
¿Por cuánto dinero bailarías solo en mitad del supermercado?
¿Por cuánto dinero irías a trabajar disfrazado de pollo durante una semana?
¿Por cuánto dinero leerías en voz alta tus mensajes antiguos delante de tu familia?

Comida y asco

Sencillos, rápidos de imaginar y con precios muy distintos.
¿Por cuánto dinero te comerías un limón entero sin poner caras?
¿Por cuánto dinero beberías un vaso de agua con mostaza?
¿Por cuánto dinero comerías solo pizza fría durante un mes?
¿Por cuánto dinero renunciarías al café durante un año?

Aspecto físico

Dan mucho que hablar: unos lo harían gratis y otros nunca.
¿Por cuánto dinero te raparías las cejas?
¿Por cuánto dinero te teñirías el pelo de verde durante tres meses?
¿Por cuánto dinero llevarías bigote postizo a todas partes durante una semana?
¿Por cuánto dinero irías con un solo zapato durante un día entero?

Retos largos

Aquí el precio depende de cuánto valora cada uno su tiempo y su rutina.
¿Por cuánto dinero pasarías un mes sin móvil?
¿Por cuánto dinero vivirías un año sin redes sociales?
¿Por cuánto dinero madrugarías a las cinco todos los días durante tres meses?
¿Por cuánto dinero dejarías de ver series y películas durante un año?

Amigos y familia

Perfectos para jugar con gente que se conoce bien.
¿Por cuánto dinero dejarías que tus amigos eligieran tu ropa durante un mes?
¿Por cuánto dinero llamarías a tu ex para pedirle consejo?
¿Por cuánto dinero contarías tu anécdota más vergonzosa en una cena familiar?
¿Por cuánto dinero dejarías que tu grupo de amigos publicara lo que quisiera en tus redes durante un día?

Cómo escribir un buen dilema

Sé concreto, añade un detalle que lo haga más difícil (una duración, un lugar, un testigo) y piensa en tu grupo. Un buen dilema hace que la mitad de la sala diga «yo lo haría gratis» y la otra mitad diga «ni loco». Evita las preguntas que puedan hacer daño a alguien presente.